
Viendo anoche la nueva peli basada en el universo Hellboy, no pude más que recordar aquello que le ocurría al Madrid de hace un par de temporadas, ese equipo de "galácticos" que no sabían jugar bien cuando con sus respectivas selecciones brillaban como las estrellas que ciertamente eran. En esta peli ocurre algo parecido, por separado Mike Mignola es uno de los mayores genios del mundo del cómic, como gionista y sobretodo como dibujante, habiendo creado un universo en Hellboy de ambientación victoriana y claras referencias al "pulp" de Lovecraft o Wilde.
Por su lado Guillermo del Toro, es un gran cineasta, que ha sabido navegar por el mundo de intereses de los productores de Hollywood sacrificando lo justo su orgullo, logrando ofrecer películas muy interesantes (e incluso rechazando auténticos taquillazos como Harry Potter) y aún manteniendo su sello propio. Aunque aquí debo matizar que, las mejores películas de Del Toro las ha rodado fuera de los USA, donde realmente se suelta la melena y puede demostrar su genio, a saber, Chronos, El Espinazo del Diablo y, por supuesto, El Laberinto del Fauno.
Es precísamente esta última la que le ha aupado en el mundo como un autor de culto (llevándole a aceptar la dirección de las futuras pelis sobre el Hobbit de Tolkien-Jackson), pero que ha lastrado enormemente esta de la que hablamos hoy.
Por que el peor enemigo del Hellboy II es su exitoso director, ya que la película se convierte en una sucesión de escenarios y vestuarios magníficos, llenos de magia y lirismo; y ya está, ahí se acabó lo bueno de la historia (que dura algo más de dos excesivas horas), el resto es una desdibujada historia, con unos personajes vagamente trazados (que tiene delito en un dibujante-guionista como Mignola) que sufren de una sucesión de monstruos flojitos que no amenazan realmente al cuarteto protagonista (en el que lo mejor es la inclusión de uno de mis personajes favoritos de la B.D.R.P., Johan Krauss el ectoplásmico).

Creo que mi enfado al salir del cine sólo puedo comparalo con el que sentí tras ver "La amenaza fantasma" (vaaaale, aquí me paso), muchas luces bonitas pero ninguna chicha, pero lo peor es cómo han convertido un personaje tan rico y profundo como Hellboy con un mundo tan oscuro y descarnado, en una visita del circo llena de criaturas facinantes, luces y algodón de azucar.





















